La religión de la huida
El capital fósil lo sabía. Su escatología es ciencia ficción, y su mesías vende coches.
Cuándo ocurrió
- 1896 Arrhenius works out the mechanism The physics has been understood for well over a century.
- 1977–82 Exxon models it accurately Between 63 and 83 per cent of its internal projections proved consistent with what followed, as good as or better than the academic models of the time.
- 1997 Kyoto Lobbied against by a coalition whose own technical advisers were telling it the science was well established.
- 1998 The API communications plan Its stated measure of victory: that average citizens and the media come to recognise uncertainties in climate science.
- from 2004 The carbon footprint Popularised by an advertising campaign run for BP, complete with a personal calculator. It turns a question about production into a question about your commute.
- 2009 Phoenix finds perchlorates Around 0.5 per cent by weight in Martian soil, and strongly bactericidal under Mars-like ultraviolet.
- 2013 Curiosity measures the dose; the Hyperloop paper Roughly one sievert for a round trip with 500 days on the surface. Twelve years later there is no Hyperloop.
- 2014 Carbon Majors The majority of industrial greenhouse gas emissions since 1988 attributed to a hundred fossil fuel producers.
- from 2016 Full self-driving, imminent Including a specific promise of a coast-to-coast autonomous drive by the end of 2017.
- 2018 Terraforming, inventoried Releasing every accessible CO₂ reservoir on Mars would still leave pressure well under a tenth of Earth’s. Not possible with present-day technology.
- 2023 The projections, reanalysed And Oxfam finds the richest one per cent responsible for as much emission as the poorest two-thirds.
Los términos marcados llevan una definición breve: pasa el cursor o toca en pantalla táctil.
«No hay Planeta B.»
— un lema de protesta y, por desgracia, un enunciado preciso de la físicaTodas las religiones de esta crónica han tenido los mismos tres componentes: un relato sobre por qué el orden presente es legítimo, un mesías y una escatología, un relato de cómo termina todo y quién se salva. El sistema que hoy organiza el planeta tiene los tres, y este capítulo los toma por orden.
El relato legitimador es que los mercados reparten con justicia y que la riqueza se gana. La escatología es ciencia ficción: una huida de una Tierra agotada hacia otros mundos. Y el mesías, durante una década aproximadamente, fue un hombre que vende coches.
Lo sabían
Empecemos por el hecho que zanja la cuestión moral, porque es documental y no interpretativo.
Los propios científicos de Exxon modelaron el calentamiento global con exactitud a finales de los setenta y principios de los ochenta. No de manera vaga: con exactitud. Un estudio de 2023 en Science, de Geoffrey Supran, Stefan Rahmstorf y Naomi Oreskes, digitalizó y reanalizó los gráficos internos de la compañía y halló que entre el 63 y el 83 por ciento de sus proyecciones eran coherentes con las observaciones posteriores, con un calentamiento medio proyectado de unos 0,20 °C por década, tan bueno o mejor que el de los modelos académicos y gubernamentales de la época. Los documentos internos muestran además que la compañía rechazaba correctamente la idea de una glaciación inminente y estimaba correctamente el presupuesto de carbono.1
Lo que la industria hizo después con ese conocimiento está igualmente documentado. La presionó contra el Protocolo de Kioto mientras sus propios asesores técnicos le decían que la ciencia estaba bien establecida. Un memorando de 1998 del American Petroleum Institute (el «Plan de Comunicación de la Ciencia del Clima Global») expuso una estrategia explícita cuya medida declarada de victoria era que el ciudadano medio y los medios llegaran a reconocer incertidumbres en la ciencia climática. La investigación de Robert Brulle ha rastreado la financiación del contramovimiento a través de fundaciones y asociaciones sectoriales.2
No es un caso de miopía humana colectiva. Es un caso de empresas concretas que sabían y que compraron duda.
«Antropogénico» es cierto. «Lo hicimos todos» no
Dos afirmaciones suelen mezclarse y hay que separarlas.
El cambio climático lo causa la actividad humana. Eso es física asentada y esta crónica no lo discute ni un momento. La firma isotópica del carbono añadido lo identifica como de origen fósil; el mecanismo se conoce desde Arrhenius en 1896.
«La humanidad» es, sin embargo, la unidad de responsabilidad equivocada, y tratarla como la correcta es en sí un logro ideológico. La distribución es extraordinariamente desigual:
- Por productor. El trabajo de atribuye la mayoría de las emisiones industriales de gases de efecto invernadero desde 1988 a un centenar de productores de combustibles fósiles.3
- Por país, de forma acumulada. Estados Unidos es responsable de aproximadamente una cuarta parte de todas las emisiones históricas de CO₂ y la UE de alrededor de una sexta, mientras que todo el continente africano (en torno al 18 por ciento de la población mundial) supone un porcentaje de un solo dígito bajo.
- Por clase. El análisis de Oxfam halla que el uno por ciento más rico de la humanidad es responsable de tantas emisiones como los dos tercios más pobres. Un solo yate de lujo o la agenda de un avión privado pueden superar las emisiones de toda la vida de muchas personas.
- Y los daños corren en dirección contraria. Los países menos responsables son, con sombría consistencia, los más expuestos: el Sahel, el Cuerno de África, la baja Bangladés, los pequeños Estados insulares. Las emisiones per cápita de Ruanda son alrededor de una centésima de las de un estadounidense medio.
Hay incluso un origen documentado para el encuadre que reparte la culpa. El concepto de «huella de carbono» personal lo popularizó una gran campaña publicitaria realizada para BP a mediados de los años dos mil, calculadora de huella personal incluida. Es una pieza muy eficaz: convierte una pregunta sobre producción y política en una pregunta sobre su trayecto al trabajo.4
La formulación correcta no es, pues, que el cambio climático sea natural, ni que todos sean igualmente culpables. Es que el cambio climático es la expresión atmosférica del sistema global de castas que esta crónica viene describiendo desde el capítulo 8: los mismos pocos extrayendo, los mismos muchos pagando.
La escatología
Todo orden extractivo acaba necesitando una respuesta a la pregunta de qué pasa cuando la extracción se agota. La respuesta que hoy se ofrece es que nos iremos.
Elon Musk lleva dos décadas haciendo la afirmación en su forma más fuerte: la humanidad debe ser una especie multiplanetaria, Marte es el objetivo, y la meta es una ciudad autosuficiente de un millón de personas. El discurso es explícitamente escatológico: una copia de seguridad de la conciencia, un bote salvavidas, una luz contra la larga oscuridad.
Tómeselo lo bastante en serio como para comprobar los números, porque la física no está ni cerca.
Por qué Marte no es un bote salvavidas
Radiación. Marte no tiene campo magnético global y casi no tiene atmósfera, de modo que la superficie está expuesta a los rayos cósmicos galácticos y a los eventos de partículas solares. El detector de radiación de la misión Curiosity midió la dosis en crucero y en superficie, y el total estimado para un viaje de ida y vuelta con unos 500 días en superficie asciende a cerca de 1 , una fracción sustancial de los límites de carrera que usan las agencias espaciales, o por encima de ellos, y un aumento apreciable del riesgo de cáncer a lo largo de la vida. El blindaje es posible pero pesado: las propuestas serias implican vivir bajo metros de regolito o dentro de tubos de lava, es decir, vivir en un agujero.5
El suelo es tóxico. La sonda Phoenix halló percloratos en torno al 0,5 por ciento en peso en el suelo marciano. El perclorato interfiere en la captación de yodo por la tiroides en humanos; y el trabajo de laboratorio ha mostrado que, bajo un flujo ultravioleta similar al marciano, los percloratos se vuelven fuertemente bactericidas, lo que es mala noticia tanto para la salud de los astronautas como para cualquier esperanza de agricultura sencilla en suelo nativo.6
El polvo. Fino, adherente por electrostática y químicamente reactivo; la experiencia del Apolo con el polvo lunar dentro de la cabina ya fue alarmante, y Marte añade percloratos y una temporada de tormentas de polvo de alcance planetario.
La terraformación no está disponible. Un análisis de 2018 en Nature Astronomy, de Bruce Jakosky y Christopher Edwards, inventarió todos los depósitos accesibles de CO₂ en Marte (casquetes polares, adsorbido en el regolito, fijado en carbonatos) y concluyó que liberarlo todo elevaría la presión atmosférica a bastante menos de una décima de la terrestre: ni de lejos suficiente para calentar el planeta ni para permitir agua líquida en superficie. Su conclusión fue rotunda: terraformar Marte no es posible con la tecnología actual.7
Y no sabemos si los humanos pueden reproducirse allí. Este es el punto que debería cerrar la discusión y que rara vez se plantea. La gravedad en la superficie de Marte es 0,38 g. Nunca ha habido un embarazo de mamífero llevado a término en gravedad parcial, y no existe en ninguna parte una instalación que pueda probarlo; no hay ninguna estación de investigación de gravedad variable. Lo que sabemos de la microgravedad no es alentador: pérdida ósea del orden del uno a uno y medio por ciento al mes, atrofia muscular, desregulación inmunitaria y un síndrome de alteraciones visuales y presión intracraneal que afecta a la mayoría de las tripulaciones de larga duración. El desarrollo es exquisitamente sensible a la gravedad: formación vestibular, mineralización ósea, distribución de fluidos en un feto. Una colonia que no puede tener hijos no es una colonia. Es una expedición.8
Póngase junto a todo eso lo siguiente: después de cualquier catástrofe concebible en la Tierra (intercambio nuclear total, calentamiento en el peor escenario, impacto de asteroide) la superficie de este planeta seguiría teniendo aire respirable, agua líquida, campo magnético, 1 g y una biosfera. La Tierra poscatastrófica es más habitable que Marte en su mejor día, por un margen enorme. Como bote salvavidas, Marte es estrictamente peor que el barco.
El argumento a favor del asentamiento espacial no es estúpido, y sus defensores responden a parte de esto. Robert Zubrin sostiene que las dosis de radiación son sobrevivibles con blindaje y una tolerancia al riesgo aceptable, que los percloratos pueden lavarse del suelo y que el uso de recursos in situ hace tratable la logística. Las empresas de Musk, se piense lo que se piense del hombre, han bajado los costes de lanzamiento en un orden de magnitud y han restaurado capacidades que se habían perdido; es un logro real de ingeniería con beneficio científico real, y lo mismo vale para la industria del vehículo eléctrico que él ayudó a forzar a existir.
La objeción de la crónica no es a la exploración espacial, que es magnífica, ni a la ciencia robótica, que está entre las mejores cosas que hace nuestra especie. Es al uso del asentamiento como escatología: una promesa que hace emocionalmente posible no arreglar el problema aquí. Y es a la aritmética. Un millón de personas en Marte, si fuera posible, serían unos cuatro días de crecimiento de la población mundial. No salva a nadie.
El mesías
A los profetas hay que juzgarlos por sus profecías, así que este es el registro.
El Hyperloop. Musk publicó en 2013 un documento de diseño «alfa» para un sistema de transporte en tubo de vacío entre Los Ángeles y San Francisco, afirmó que podría construirse por una fracción del coste del proyecto de alta velocidad de California y nunca lo construyó. Su biógrafo Ashlee Vance refiere que Musk reconoció que parte de la motivación era descarrilar el programa de alta velocidad, que consideraba un derroche. Doce años después no hay Hyperloop; la empresa mejor financiada que lo perseguía cerró a finales de 2023; el proyecto de demostración de la Boring Company en Las Vegas es un túnel con coches circulando por él, con conductores humanos.9
La conducción autónoma total. Prometida como inminente, en público y repetidamente, desde 2016, incluida la afirmación concreta de que un coche se conduciría solo de costa a costa antes de finales de 2017. No lo hizo.
Las fechas de Marte. El objetivo para un primer aterrizaje tripulado se ha reformulado muchas veces, retrocediendo cada vez aproximadamente el intervalo transcurrido.
En lo político, el registro también es público. Musk creció en la Sudáfrica del apartheid; su abuelo materno, Joshua Haldeman, fue un activista político canadiense que trasladó a su familia a Sudáfrica en 1950 (el año siguiente a que el Partido Nacional empezara a legislar el apartheid) y cuyos escritos publicados han sido examinados por historiadores y periodistas y contienen material conspirativo y antisemita. En noviembre de 2023 Musk respaldó públicamente una publicación que sostenía la tesis del «gran reemplazo» según la cual las comunidades judías promueven el odio contra los blancos, y la calificó de la verdad efectiva; siguió un éxodo importante de anunciantes, y después él la llamó la publicación más estúpida que había hecho jamás. Ha amplificado repetidamente estadísticas raciales asociadas a cuentas de extrema derecha y ha usado su propiedad de una gran plataforma para reactivar cuentas antes retiradas por contenido racista.10
La crónica lo consigna porque el argumento del capítulo lo exige: el hombre que vende a la humanidad un bote salvavidas tiene, según el registro público, una idea concreta y estrecha de quién va dentro.
Para qué sirve la promesa
Compare las estructuras y el parecido es exacto.
| Dispensacionalismo cristiano (cap. 17) | La escatología de la huida |
|---|---|
| Este mundo está caído y será destruido | La Tierra está agotada, o lo estará |
| Los elegidos son retirados antes de la tribulación | Los fundadores y sus tripulaciones parten hacia Marte |
| Los intentos de mejora terrenal son inútiles, incluso sospechosos | La redistribución y la regulación son lastres para la misión |
| Se anuncia una fecha repetidamente y repetidamente se aplaza | La fecha del aterrizaje retrocede con cada nueva formulación |
| El creyente queda absuelto de la responsabilidad por el mundo | El multimillonario queda absuelto de la responsabilidad por el mundo |
Ambas sirven para hacer soportable el presente a quienes se benefician de él. Ambas desvían energía de la reparación. Ambas presentan a sus líderes como visionarios y no como beneficiarios. Y ambas son, al final, la frontera del capítulo 1 en su máxima extensión: una comunidad moral que ha trazado su línea tan estrecha que ahora excluye no solo a otros pueblos, sino al propio planeta.
El único mundo habitable que tenemos lo está destrozando un grupo concreto, identificable y más bien pequeño de personas, que sabían lo que hacían, a las que se ha pagado extraordinariamente bien por ello y que ahora venden billetes para salir de él. Ese es el último capítulo del argumento que empezó en una playa portuguesa en 1444.
Quedan dos preguntas antes de que este arco pueda cerrarse. Los billetes se venden a lo largo de una frontera que esta crónica ha visto redibujarse durante cinco siglos; el capítulo 20 sigue las reformas de esa frontera hasta la doctrina que el propio vendedor respaldó. Y un sistema tan coordinado exige saber quién lo coordina; el capítulo 21 responde, y la respuesta es nadie. Después la crónica se vuelve hacia un país pequeño que fue arrasado por todo ello, y hacia lo que ha hecho desde entonces.
Notas
- G. Supran, S. Rahmstorf y N. Oreskes, «Assessing ExxonMobil's global warming projections», Science 379:6628 (2023), eabk0063; Neela Banerjee, Lisa Song y David Hasemyer, «Exxon: The Road Not Taken», InsideClimate News (2015). ↩
- American Petroleum Institute, «Global Climate Science Communications Plan» (1998), reproducido por el National Security Archive y citado en el New York Times el 26 de abril de 1998; Robert J. Brulle, «Institutionalizing delay: foundation funding and the creation of U.S. climate change counter-movement organizations», Climatic Change 122 (2014), pp. 681–694; Naomi Oreskes y Erik Conway, Merchants of Doubt (Nueva York: Bloomsbury, 2010). ↩
- Richard Heede, «Tracing anthropogenic carbon dioxide and methane emissions to fossil fuel and cement producers, 1854–2010», Climatic Change 122 (2014), pp. 229–241, y las bases de datos posteriores de Carbon Majors. ↩
- Sobre la campaña de BP, Mark Kaufman, «The carbon footprint sham», Mashable (2020), y los propios materiales de la campaña, realizada por Ogilvy & Mather desde 2004. Sobre el análisis distributivo, Oxfam, Climate Equality: A Planet for the 99% (2023); Lucas Chancel, «Global carbon inequality over 1990–2019», Nature Sustainability 5 (2022), pp. 931–938. ↩
- C. Zeitlin et al., «Measurements of Energetic Particle Radiation in Transit to Mars on the Mars Science Laboratory», Science 340 (2013), pp. 1080–1084; D. M. Hassler et al., «Mars' Surface Radiation Environment Measured with the Curiosity Rover's RAD», Science 343 (2014), 1244797. ↩
- M. H. Hecht et al., «Detection of Perchlorate and the Soluble Chemistry of Martian Soil at the Phoenix Lander Site», Science 325 (2009), pp. 64–67; Jennifer Wadsworth y Charles S. Cockell, «Perchlorates on Mars enhance the bacteriocidal effects of UV light», Scientific Reports 7 (2017), 4662. ↩
- Bruce M. Jakosky y Christopher S. Edwards, «Inventory of CO₂ available for terraforming Mars», Nature Astronomy 2 (2018), pp. 634–639. ↩
- Sobre la pérdida ósea y muscular, Jean D. Sibonga et al., en los informes de evidencia del Human Research Program de la NASA; sobre el síndrome neuroocular, T. H. Mader et al., Ophthalmology 118:10 (2011), pp. 2058–2069. Sobre la ausencia de datos reproductivos en gravedad parcial, véase Decadal Survey on Biological and Physical Sciences Research in Space 2023–2032, de las Academias Nacionales, que la identifica como cuestión abierta y no abordada. ↩
- Ashlee Vance, Elon Musk: Tesla, SpaceX, and the Quest for a Fantastic Future (Nueva York: Ecco, 2015), sobre los orígenes y la motivación del Hyperloop. ↩
- Sobre Haldeman, el trabajo periodístico y las conferencias de Jill Lepore sobre la familia Musk y el movimiento tecnocrático, y Chris McGreal, «Elon Musk's grandfather», The Guardian, 2 de marzo de 2023. Sobre la publicación de noviembre de 2023, la cobertura de la época en el Washington Post y el Financial Times y las retiradas de anunciantes que siguieron. ↩
Quiénes intervinieron
- Facciones
ExxonMobil
Knowing, and buying doubt
Its own scientists modelled global warming accurately — not vaguely, accurately. A 2023 reanalysis of the internal graphs found between 63 and 83 per cent of the projections consistent with subsequent observation, averaging about 0.20 °C per decade, as good as or better than the academic and government models of the day. The internal documents also correctly reject the coming-ice-age idea and correctly estimate the carbon budget.
Supran, Rahmstorf & Oreskes, Science 379 (2023)
- Facciones
The American Petroleum Institute
Manufactured uncertainty
Its 1998 Global Climate Science Communications Plan set out a strategy whose stated measure of victory was that average citizens and the media would come to recognise uncertainties in climate science. Not to believe the science was wrong — to believe it was unsettled. That is a much cheaper objective, and it worked for twenty-five years.
API, "Global Climate Science Communications Plan" (1998)
- Figuras
Naomi Oreskes
The paper trail
Merchants of Doubt traced the same handful of scientists and public relations firms from tobacco to acid rain to ozone to climate, running the same playbook each time. Her later work with Supran and Rahmstorf did the arithmetic on Exxon’s own graphs. The finding that settles the moral question is documentary rather than interpretive: they knew, and the doubt was purchased.
Oreskes & Conway, Merchants of Doubt (2010)
- Figuras
Richard Heede
Attribution, by producer
He worked out how to attribute industrial greenhouse gas emissions to the firms that extracted the carbon, and found that a hundred producers account for the majority of them since 1988. "Humanity" is the wrong unit of responsibility, and treating it as the right one is itself an ideological achievement.
Heede, Climatic Change 122 (2014)
- Facciones
BP
formerly the Anglo-Iranian Oil Company
Your commute, not their production
The same company whose refusal to open its books to Iran in 1951 led to the coup of 1953 later gave the world the personal carbon footprint, popularised through a large advertising campaign from 2004 complete with an online calculator. It is a very effective piece of work: it converts a question about production and policy into a question about how you get to work.
- Figuras
Elon Musk
The lifeboat
The pitch is explicitly eschatological: a backup for consciousness, a light against the long dark, a self-sustaining city of a million people on Mars. The prophecies are checkable. There is no Hyperloop; the coast-to-coast self-driving car promised for 2017 did not arrive; the Mars landing date has receded by roughly each elapsed interval. A million people on Mars, were it possible, would be about four days of global population growth. It saves nobody.
Vance, Elon Musk (2015)
- Figuras
Robert Zubrin
The case answered on its merits
He is here because the space-settlement case is not stupid and deserves its best advocate: radiation doses survivable with shielding and an honest risk tolerance, perchlorates washable out of soil, in-situ resource use making the logistics tractable. The objection this chronicle makes is not to exploration, which is magnificent. It is to settlement used as an eschatology, a promise that makes it emotionally possible not to fix the problem here.
Zubrin, The Case for Mars (1996)