rwandafacts
← Todos los capítulos
Capítulo № 15 · 1932 – 1951

Quién eligió a Hitler

En noviembre de 1932 el partido nazi perdía votos y estaba sin dinero. Se le entregó el poder de todos modos.

4 January → 30 JanuaryBerlin30 January 1933CologneSchröder’s house, 4 January 1933Potsdam21 March 1933DachauOpened 22 March 1933NurembergThe trials, 1945–49MonowitzIG Farben, with camp labourMittelbau-DoraThe V-2, built by slave labourLyonBarbie, convicted 1987The RuhrSteel, coal, and the pledgesEast ElbiaThe Junker estates250 kmN
Atlas Dónde ocurrió. Ten weeks in which nothing changed in the economy and everything changed in the government. The decisive room is the small one at Cologne, in the banker Schröder’s house on 4 January 1933, and the arrow from it to Berlin is the whole mechanism, since Hitler was never elected but appointed. Then read the rest in order: Potsdam to reassure the conservatives in March, Dachau seven weeks after the appointment for communists and trade unionists, and the industrial sites where the arrangement paid out.
Cronología

Cuándo ocurrió

  1. November 1932 The Nazi party loses two million votes 33.1 per cent, down 34 seats, and the communist vote still climbing, to 100 seats.
  2. November 1932 The petition to Hindenburg Businessmen, bankers and landowners assembled by Schacht and Keppler ask him to appoint Hitler. Around twenty signatures.
  3. 8 December 1932 Strasser resigns The most dangerous internal moment in the party’s history. Goebbels records Hitler talking about a pistol.
  4. 4 January 1933 The meeting at Cologne Papen, dismissed and determined to get at his successor, proposes a joint government. Schröder gave an account of it under oath at Nuremberg.
  5. 30 January 1933 Hitler appointed Chancellor Never elected. Three of eleven cabinet members are Nazis. Papen tells his allies they have him boxed in.
  6. 20 February 1933 Three million Reichsmarks pledged Schacht and Göring assemble two dozen industrialists. Hitler tells them this may be the last election for a hundred years.
  7. 27–28 February 1933 The Reichstag fire decree Civil liberties suspended. Some 10,000 communists arrested in Prussia within weeks.
  8. 22 March 1933 Dachau opens Announced as a camp for communists. The first inmates are communists, social democrats and trade unionists.
  9. 2 May 1933 Every trade union office in Germany occupied Funds seized, leadership arrested, collective bargaining abolished. That was the deliverable.
  10. 1934 The Law for the Ordering of National Labour The leadership principle inside the enterprise: the employer is the Betriebsführer, the workforce his followers.
  11. 1947–48 The IG Farben trial Thirteen of twenty-four convicted, eighteen months to eight years. All released by 1951.
  12. from 1945 Operation Paperclip Around 1,600 German specialists taken to the United States, records sanitised where necessary. Von Braun’s V-2 had been built by slave labour at Mittelbau-Dora.
  13. 1951 Krupp released, property restored The same year a new law returns dismissed officials (including large numbers of former party members) to public service.
Fascism did not arrive because a population went mad. It arrived because, at a specific moment, a propertied elite facing a rising left decided the greater danger was redistribution and the lesser danger was a violent movement it believed it could steer. It was wrong about the steering. It was not wrong about the profits.

Los términos marcados llevan una definición breve: pasa el cursor o toca en pantalla táctil.

«En dos meses habremos arrinconado tanto a Hitler que chillará.»

— Franz von Papen, según se refiere que dijo a un conservador escéptico en enero de 1933

La versión de esta historia que casi todo el mundo lleva encima es una especie de parte meteorológico. Alemania quedó arruinada por Versalles, luego arruinada otra vez por la Depresión, había seis millones de parados, la población se desesperó, y de esa desesperación surgieron inevitablemente los nazis. Nadie lo eligió; simplemente ocurrió.

Mire los meses reales y ese relato se derrumba. En noviembre de 1932 el partido nazi perdió dos millones de votos y 34 escaños. Estaba en la práctica en quiebra. Su organización se fracturaba; su segundo hombre más poderoso dimitió; y su líder, según el diario del hombre más cercano a él, hablaba de pegarse un tiro. Diez semanas después era canciller de Alemania.

Nada cambió en la economía en esas diez semanas. Lo que cambió es que un número pequeño de hombres identificables tomó una decisión, y la razón de tomarla fue que lo preferían a la alternativa de la izquierda.

Noviembre de 1932: el partido en apuros

Las cifras no se discuten.

Elección al ReichstagNSDAPKPD (comunistas)
Septiembre de 193018,3 % · 107 escaños13,1 % · 77 escaños
Julio de 193237,3 % · 230 escaños14,6 % · 89 escaños
Noviembre de 193233,1 % · 196 escaños16,9 % · 100 escaños

El voto nazi había tocado techo y caía. El voto comunista seguía subiendo. En la huelga del transporte de Berlín de noviembre de 1932, activistas nazis y comunistas se encontraron en el mismo piquete, señal de lo volátil que era el voto obrero y de lo alarmante que resultaba eso para cualquiera con propiedades.

El partido estaba sin dinero. Cuatro campañas nacionales en un año (dos vueltas presidenciales y dos elecciones al Reichstag) lo habían agotado. El diario de Goebbels a finales de 1932 es una relación continua de impresores sin cobrar, hombres de las SA sin cobrar y acreedores. Las entradas son rotundas sobre lo desesperado de la situación.

También se estaba escindiendo. El 8 de diciembre de 1932 Gregor Strasser (el principal organizador del partido y líder de su ala más anticapitalista) dimitió después de que Hitler le negara la posibilidad de asumir una vicecancillería bajo Schleicher. Fue el momento interno más peligroso de la historia del partido. Es en las entradas en torno a esta crisis donde Goebbels consigna que Hitler dijo que, si el partido se deshacía, él lo acabaría con una pistola en tres minutos.1

Ese es el estado del movimiento nazi siete semanas antes de tomar el poder: perdiendo votos, sin dinero, escindiéndose, con su líder hablando de suicidio.

Cartel electoral del Partido Comunista de Alemania de 1932
Cartel electoral del KPD, 1932. El voto comunista subió en todas las elecciones desde 1928 hasta noviembre de 1932, hasta alcanzar 100 escaños. Para los industriales y terratenientes alemanes que observaban la colectivización de la Unión Soviética, esa (y no los nazis) era la emergencia.Wikimedia Commons · dominio público

La decisión

Hitler nunca fue elegido canciller. Fue designado, por el presidente Hindenburg, de 85 años, siguiendo el consejo de un círculo próximo. La constitución de Weimar funcionaba desde 1930 mediante decretos presidenciales de emergencia; el Reichstag ya había dejado de gobernar. La cuestión de quién gobernaba Alemania estaba, por tanto, en manos de quizá una docena de personas.

4 de enero de 1933: la reunión de Colonia. Hitler y Franz von Papen se reunieron en casa del banquero Kurt von Schröder, con Himmler, Hess y Keppler presentes. Papen (destituido poco antes como canciller y decidido a vengarse de su sucesor Schleicher) propuso un gobierno conjunto. Schröder relató esta reunión bajo juramento en Núremberg.2

La petición. En noviembre de 1932, un grupo de empresarios, banqueros y terratenientes reunido por Hjalmar Schacht y Wilhelm Keppler pidió a Hindenburg que nombrara a Hitler jefe de un gobierno de concentración nacional. Se consiguieron unas veinte firmas.

La presión agraria. Los terratenientes junker del este (la propia clase de Hindenburg y beneficiarios del programa de subvenciones , entonces bajo escrutinio parlamentario) presionaron con fuerza contra Schleicher, que había insinuado una redistribución de tierras para colonización. Hindenburg era él mismo un terrateniente del Elba oriental.

30 de enero de 1933. Hitler fue nombrado canciller de un gabinete en el que solo tres de once miembros eran nazis. Papen asumió la vicecancillería y el derecho a estar presente siempre que Hitler viera al presidente, y dijo a sus aliados que el arreglo tenía a Hitler encajonado. Hugenberg, el magnate mediático y líder del DNVP, tomó economía y agricultura y creía lo mismo.

Habían contratado, pensaban, a un demagogo con descuento, con una base de masas que podían usar y un partido demasiado arruinado para ser independiente. En seis meses todos ellos habían quedado apartados, y para junio de 1934 estaban fusilando al propio personal de Papen.

Hitler y Franz von Papen en la ceremonia del Día de Potsdam, 21 de marzo de 1933
Potsdam, 21 de marzo de 1933: Hitler con el vicecanciller Papen. La ceremonia se escenificó para presentar al nuevo gobierno como heredero de la tradición prusiana y para tranquilizar a los conservadores diciéndoles que el arreglo estaba bajo control. Papen les había dicho que en dos meses Hitler estaría chillando.Wikimedia Commons · dominio público
Donde este capítulo discute consigo mismo

La afirmación «la gran empresa puso a Hitler en el poder» es demasiado tosca, y hay que enunciar la corrección académica estándar. German Big Business and the Rise of Hitler (1985), de Henry Ashby Turner, demostró a partir de archivos empresariales que las grandes firmas industriales en su mayoría no financiaron al NSDAP antes de 1933: el partido se financiaba en gran medida con cuotas de afiliación, entradas a mítines y publicaciones, y la mayoría de los grandes empresarios preferían los partidos conservadores, repartían apuestas entre varios y consideraban el programa económico nazi una chifladura peligrosa. Los firmantes de la petición de noviembre de 1932 pesaban más del lado de la agricultura, la banca y las empresas medianas que del de las alturas de mando.3

La afirmación precisa que hace este capítulo sobrevive a esa corrección, porque no trata de financiación. Trata de la elección en el punto de decisión: cuando una élite conservadora en funcionamiento tuvo que decidir entre los nazis y cualquier acomodo con la izquierda organizada, eligió a los nazis, y lo hizo cuando estaban debilitados, que es cuando la alternativa estaba más disponible. Y una vez tomada la decisión, llegó el dinero. El 20 de febrero de 1933, con la campaña de las elecciones de marzo en marcha, Schacht y Göring reunieron a unas dos docenas de industriales destacados (Krupp, IG Farben, empresas mineras y eléctricas) en la residencia de Göring. Hitler les dijo que aquellas podían ser las últimas elecciones en cien años. Se comprometieron cerca de tres millones de Reichsmark. Esa reunión está documentada, y los propios relatos de Schacht sobre ella se incorporaron en Núremberg.

Quién fue primero a los campos

La prueba más clara de para qué era el arreglo es el orden en que se detuvo a la gente.

El incendio del Reichstag del 27 de febrero produjo al día siguiente el Decreto para la Protección del Pueblo y del Estado, que suspendía las libertades civiles. Lo que siguió de inmediato fue una redada masiva contra el Partido Comunista: unas 10.000 detenciones en Prusia en pocas semanas, diputados del KPD apresados, su prensa clausurada. Dachau abrió el 22 de marzo de 1933; el comunicado de prensa de Himmler lo describía como un campo para comunistas y, según sus palabras, para funcionarios que ponían en peligro al Estado. Los primeros internos fueron comunistas, socialdemócratas y sindicalistas.4

La persecución de los judíos escaló en una serie de pasos durante los años siguientes, hasta culminar en el asesinato en masa. La persecución de la izquierda organizada fue inmediata, completa y primera, porque eso era lo que se había prometido entregar.

Prisioneros en el campo de concentración de Dachau en 1933
Dachau, 1933. El primer campo de concentración alemán abrió siete semanas después de que Hitler asumiera el cargo, y su primera población fue política: comunistas, socialdemócratas, sindicalistas.Bundesarchiv Bild 152-01-14 · Friedrich Franz Bauer · CC BY-SA 3.0 de

Lo que obtuvieron los patronos

El 2 de mayo de 1933 (al día siguiente de que el régimen se apropiara del Primero de Mayo como fiesta nacional) las SA y las SS ocuparon todas las sedes sindicales de Alemania, se incautaron de los fondos y detuvieron a las direcciones. Los sindicatos independientes dejaron de existir. Se abolió la negociación colectiva; la Ley de Ordenación del Trabajo Nacional (1934) aplicó el principio de liderazgo dentro de la empresa, convirtiendo al patrono en y a la plantilla en sus seguidores, con los conflictos gestionados por fideicomisarios del Estado.

Lo que siguió fue, desde el punto de vista del capital alemán, extremadamente bueno:

  • Disciplina laboral restaurada. Huelgas fuera, negociación salarial fuera, comités de empresa vaciados. Los salarios se recuperaron despacio mientras subían los beneficios y los dividendos.
  • Pedidos de rearme. Dinero público a escala enorme fluyó hacia el acero, la química, los vehículos, la aviación y la construcción.
  • «Arianización». Las empresas y propiedades de judíos se transfirieron, por lo general a una fracción de su valor, a propietarios no judíos, una transferencia lisa y llana de activos a los políticamente favorecidos.
  • Trabajo forzado. Hacia 1944 la economía de guerra alemana empleaba a millones de trabajadores civiles extranjeros, prisioneros de guerra e internos de campos de concentración. IG Farben construyó una planta en Auschwitz-Monowitz con mano de obra de los campos; Krupp, Siemens, Daimler-Benz, BMW, Volkswagen y muchas otras usaron trabajadores forzados.5

Y después, casi nada

Esta es la parte que proyecta la sombra más larga.

Los industriales. En el proceso de IG Farben (1947–48), trece de veinticuatro acusados fueron condenados, con penas de dieciocho meses a ocho años; todos habían sido liberados en 1951. Alfried Krupp fue condenado en 1948 a doce años con confiscación de bienes; el alto comisario estadounidense John J. McCloy conmutó la pena y devolvió los bienes en enero de 1951. Friedrich Flick, condenado por usar trabajo esclavo, salió en libertad en 1950 y murió siendo el hombre más rico de Alemania Occidental.

Los funcionarios. La desnazificación en las zonas occidentales tramitó millones de expedientes y clasificó a la inmensa mayoría como seguidores nominales. La ley de 1951 restituyó los derechos de pensión y empleo a los funcionarios cesados tras la guerra, devolviendo a gran número de antiguos miembros del partido a cargos públicos. Hans Globke, que había escrito el comentario jurídico oficial de las leyes raciales de Núremberg, llegó a jefe de la Cancillería con Adenauer y sirvió ocho años.

Los reclutados. Estados Unidos tomó lo que quiso. La Operación Paperclip llevó a América a unos 1.600 científicos e ingenieros alemanes, entre ellos sobre todo Wernher von Braun, cuyo programa de las V-2 había usado trabajo esclavo en Mittelbau-Dora; von Braun pasó a dirigir el cohete que llegó a la Luna. A Reinhard Gehlen, jefe de la inteligencia de la Wehrmacht en el frente oriental, los estadounidenses lo pusieron al frente de una red que se convirtió en el servicio de inteligencia federal de Alemania Occidental. Klaus Barbie, jefe de la Gestapo en Lyon, fue empleado por la contrainteligencia estadounidense y ayudado a salir de Europa; Francia lo condenó en 1987, cuarenta y dos años tarde.6

La razón se dijo abiertamente en su momento: el nuevo enemigo era el comunismo, y los hombres que habían pasado su carrera combatiendo comunistas eran activos. La Guerra Fría recicló el personal del proyecto anticomunista porque el proyecto anticomunista no había terminado. Ese es exactamente el argumento del capítulo 16.

El otro fracaso

La honradez exige nombrar la aportación de la propia izquierda. La línea del «socialfascismo» de la Internacional Comunista, vigente hasta 1934, sostenía que los socialdemócratas eran el enemigo principal y prohibía un frente único con ellos. El KPD pasó los años decisivos atacando al SPD, cooperando en ocasiones tácticamente con los nazis contra él. Los dos partidos juntos superaron sistemáticamente en votos al NSDAP y nunca se combinaron. Aquella fue una decisión catastrófica tomada en Moscú y ejecutada en Berlín, y pertenece a este relato junto a las decisiones tomadas por Papen y Hindenburg.

La lección que esta crónica extrae

El fascismo no llegó porque una población enloqueciera. Llegó porque, en un momento concreto, una élite propietaria que se enfrentaba a una izquierda en ascenso decidió que el peligro mayor era la redistribución y el menor un movimiento violento al que creía poder dirigir. Se equivocó sobre la dirección. No se equivocó sobre los beneficios.

Retenga la forma de esa decisión. Se repite, con otros actores y con cifras de víctimas menores, en Guatemala en 1954, en Irán en 1953, en Indonesia en 1965, en Chile en 1973, y en una forma más pequeña y más caliente en Ruanda en 1994, donde una élite amenazada eligió el exterminio antes que compartir el poder y calculó que el mundo exterior no la detendría.

También en eso acertó.

Notas

  1. Joseph Goebbels, Die Tagebücher, ed. de Elke Fröhlich (Múnich: Saur, 1987– ), entradas de finales de 1932; comentadas en Ian Kershaw, Hitler 1889–1936: Hubris (Londres: Allen Lane, 1998), pp. 391–405, que es el relato estándar de la crisis de Strasser y las semanas siguientes. ↩
  2. Declaración jurada de Kurt Freiherr von Schröder, en Trials of War Criminals before the Nuernberg Military Tribunals (Washington: USGPO, 1949–53); véase también Kershaw, Hubris, pp. 409–415. ↩
  3. Henry Ashby Turner Jr., German Big Business and the Rise of Hitler (Nueva York: Oxford University Press, 1985). Para la historia económica de lo que siguió, Adam Tooze, The Wages of Destruction (Londres: Allen Lane, 2006). ↩
  4. Nikolaus Wachsmann, KL: A History of the Nazi Concentration Camps (Nueva York: Farrar, Straus and Giroux, 2015), cap. 1. ↩
  5. Ulrich Herbert, Hitler's Foreign Workers (Cambridge: Cambridge University Press, 1997); Peter Hayes, Industry and Ideology: IG Farben in the Nazi Era (Cambridge, 1987). ↩
  6. Annie Jacobsen, Operation Paperclip (Nueva York: Little, Brown, 2014); Norbert Frei, Adenauer's Germany and the Nazi Past (Nueva York: Columbia University Press, 2002); sobre Barbie, el informe de 1983 de la Oficina de Investigaciones Especiales del Departamento de Justicia de EE. UU. (el «informe Ryan»). ↩
Dramatis personae

Quiénes intervinieron

  1. Figuras

    Franz von Papen

    1879 – 1969 Chancellor, then Vice-Chancellor of Germany

    A demagogue, hired at a discount

    Recently dismissed as Chancellor and determined to get at his successor, he met Hitler at the banker Schröder’s house in Cologne on 4 January 1933 and proposed a joint government. He took the vice-chancellorship and the right to be present whenever Hitler saw the President, and told his allies that in two months they would have Hitler squeaking. Within six months he had been sidelined; by June 1934 his own staff were being shot.

    Affidavit of Kurt von Schröder, Nuremberg

  2. Figuras

    Paul von Hindenburg

    1847 – 1934 President of Germany, 1925–1934

    His own class

    Hitler was never elected Chancellor; he was appointed, by an 85-year-old president on the advice of a circle around him. Weimar had been running on presidential emergency decree since 1930, so the question of who ruled Germany was in the hands of perhaps a dozen people. Hindenburg was himself an East Elbian landowner, and the Junkers were pressing hard against a chancellor who had floated land redistribution.

  3. Figuras

    Hjalmar Schacht

    1877 – 1970 Banker; later president of the Reichsbank

    The money, once the decision was made

    He helped assemble the November 1932 petition asking Hindenburg to appoint Hitler. Then, on 20 February 1933 with the March campaign under way, he and Göring gathered around two dozen leading industrialists (Krupp, IG Farben, mining and electrical concerns) at Göring’s residence, where Hitler told them this might be the last election for a hundred years. Around three million Reichsmarks were pledged.

  4. Figuras

    Gregor Strasser

    1892 – 1934 Chief organiser of the NSDAP

    The party’s anti-capitalist wing

    His resignation on 8 December 1932, after Hitler refused to let him take a vice-chancellorship, was the most dangerous internal moment in the party’s history, the point at which the Nazi movement was losing votes, out of money and splitting, seven weeks before it took power. Goebbels records Hitler in these weeks saying that if the party fell apart he would finish it with a pistol in three minutes. Strasser was murdered in the purge of June 1934.

    Kershaw, Hitler: Hubris (1998), pp. 391–405

  5. Facciones

    The KPD

    Communist Party of Germany

    1918 – 1933 The emergency, as property owners saw it

    Moscow’s line, to the end

    Its vote rose in every election from 1928 to November 1932, reaching 100 seats, and for German industrialists and landowners watching Soviet collectivisation, that, not the Nazis, was the emergency. Its own contribution belongs in the account too: the Comintern’s "social fascism" line held that social democrats were the main enemy and forbade a united front. The two parties together consistently outpolled the NSDAP and never combined.

  6. Figuras

    Henry Ashby Turner Jr.

    1932 – 2008 Historian of German business

    The correction that has to be made

    He showed from company archives that the largest industrial firms mostly did not bankroll the NSDAP before 1933: the party funded itself from dues, rally tickets and publications, and most big businessmen hedged across the conservative parties and regarded Nazi economics as crankery. The claim that survives his correction is not about funding but about choice at the decision point: when the elite had to choose between the Nazis and any accommodation with the organised left, it chose the Nazis. Then the money arrived.

    Turner, German Big Business and the Rise of Hitler (1985)

  7. Figuras

    John J. McCloy

    1895 – 1989 US High Commissioner for Germany, 1949–1952

    The new enemy

    In January 1951 he commuted Alfried Krupp’s twelve-year sentence and restored the confiscated property. Friedrich Flick, convicted of using slave labour, was released in 1950 and died the richest man in West Germany. The reason was stated openly at the time: the new enemy was communism, and men who had spent their careers fighting communists were assets.

  8. Figuras

    Wernher von Braun

    1912 – 1977 Rocket engineer

    Whoever funds the programme

    His V-2 was built by slave labour at Mittelbau-Dora, where more people died making the rockets than were killed by them. Operation Paperclip brought him and around 1,600 other German specialists to the United States, and he went on to direct the rocket that reached the Moon. Reinhard Gehlen was set up running the network that became West Germany’s intelligence service; Klaus Barbie, the Gestapo chief of Lyon, was employed by US counter-intelligence and helped out of Europe.

    Jacobsen, Operation Paperclip (2014)

rwandafacts Una crónica académica, basada en fuentes.
El contenido está anotado; se agradecen las correcciones.