Libre comercio para los demás
Protección en casa, extracción fuera, y los dos hermanos que dirigieron la contrarrevolución.
Cuándo ocurrió
- 1700 and 1721 The Calico Acts Britain bans Indian cotton textiles (then the best in the world) to protect an infant English industry.
- 1791 Hamilton’s Report on Manufactures A founding document of industrial protectionism. US tariffs on manufactures ran at 35–50 per cent for most of the century that followed.
- 1846 Britain discovers free trade Once Lancashire could outcompete anyone. Friedrich List had already named the manoeuvre: kicking away the ladder.
- 1901 Naoroji names the drain India’s share of world manufacturing falls from around a quarter in 1750 to around 2 per cent by 1900.
- 1943 The Bengal famine Over two million dead, while rice was exported and the War Cabinet declined shipping.
- August 1953 Iran Mosaddegh nationalises the oil; Britain embargoes it and asks Washington. The CIA acknowledged its role in documents released in 2013.
- 1954 Guatemala Compensation offered at the value United Fruit had itself declared for tax. The company found it unacceptably low.
- January 1961 Lumumba murdered The Church Committee found in 1975 that the CIA had plotted his assassination; a Belgian commission found moral responsibility in 2001.
- 1965 Indonesia Between half a million and a million killed, with the US embassy supplying names.
- 1973 Chile And, the same year, the murder of Amílcar Cabral. Thomas Sankara follows in 1987.
- from 1982 Structural adjustment Devalue, cut, privatise, open, and export more of whatever you already export, which is exactly the position every developed country used protection to escape.
- 1999 Guatemala’s truth commission reports The state responsible for 93 per cent of documented violations, and acts of genocide committed against Maya communities.
- 2022 Unequal exchange, measured Resources, labour and embodied energy flowing north in excess of what is paid for them. The methodology is contested; the direction is not.
Los términos marcados llevan una definición breve: pasa el cursor o toca en pantalla táctil.
«Retirar la escalera de una patada.»
— la expresión de Friedrich List, en 1841, para lo que hace un país después de haber trepadoTodos los países ricos se hicieron ricos haciendo lo contrario de lo que hoy dicen a los países pobres que hagan. No es una afirmación polémica; es historia económica, y su formulación más citada es la de un economista de Cambridge que trabaja con los aranceles y las políticas industriales de los países en cuestión.1
Este capítulo tiene tres partes. Primera, el registro histórico sobre protección y extracción: qué se hizo realmente. Segunda, qué ocurrió cuando los Estados en descolonización intentaron hacerlo ellos mismos. Tercera, los hombres que se aseguraron de que no pudieran, y la razón por la que toda la operación tuvo que conducirse con un vocabulario nuevo después de 1945.
Primera parte: qué hicieron realmente los países ricos
Gran Bretaña. Las Actas de Navegación reservaban el comercio colonial a los barcos ingleses. Se promovieron las exportaciones de lana y se suprimió la competencia irlandesa. Las Actas del Calicó de 1700 y 1721 prohibieron la importación de tejidos de algodón indios (entonces los mejores del mundo) para proteger una industria inglesa naciente. Una vez que Lancashire se mecanizó y pudo superar a cualquiera, Gran Bretaña descubrió el libre comercio y derogó las Leyes del Grano en 1846. La secuencia es: proteger, dominar y después predicar la apertura.
La India es el caso de control. Se ha estimado que la cuota india de la producción manufacturera mundial rondaba una cuarta parte en 1750 y en torno al 2 por ciento hacia 1900, una desindustrialización sin paralelo. No la causó que los tejedores indios dejaran de innovar. La causaron aranceles prohibitivos sobre el paño indio que entraba en Gran Bretaña, la entrada libre del paño británico en la India, un sistema de renta de la tierra que extraía dinero de los cultivadores y el uso de los ingresos fiscales indios para comprar las exportaciones indias, el mecanismo que Dadabhai Naoroji llamó el drenaje en 1901 y sobre cuyo tamaño los historiadores económicos siguen discutiendo.2 Las hambrunas atravesaron el periodo; la hambruna de Bengala de 1943, con algo más de dos millones de muertos, se produjo mientras se exportaba arroz y mientras el gabinete de guerra denegaba buques.
Estados Unidos. El Informe sobre manufacturas de Alexander Hamilton (1791) es uno de los documentos fundacionales del proteccionismo industrial, y EE. UU. mantuvo aranceles medios sobre las importaciones manufacturadas del 35 al 50 por ciento durante casi todo el siglo XIX (de los más altos del mundo), mientras además se apoderaba de un continente y hacía funcionar una economía cuya clase de activo más valiosa, hasta 1865, eran seres humanos esclavizados.
Y nunca cesó del todo. Las subvenciones agrícolas del mundo rico ascienden a cientos de miles de millones anuales, mientras que a los países pobres se les dijo en las décadas de 1980 y 1990 que retiraran las suyas. El escalonamiento arancelario es la señal más clara: el cacao en grano entra en la UE con arancel nulo o casi nulo, los productos de cacao procesados a un tipo más alto, y el chocolate más alto todavía. La estructura garantiza que el paso que añade valor ocurra en Europa. Eso no es libre comercio; es una política que impide que un país que exporta granos se convierta en un país que exporta chocolate.
Segunda parte: qué ocurrió cuando lo intentaron los recién independizados
El mundo en descolonización de los años cincuenta y sesenta leyó la misma historia y extrajo la conclusión evidente: controla tus propios recursos, invierte la renta en industria, educa a tu población. El programa tenía un nombre (nacionalismo económico) y era, en esencia, lo que habían hecho Gran Bretaña, EE. UU., Alemania y Japón.
Esto es lo que les ocurrió a los gobiernos que lo intentaron.
Irán, 1953
Mohammad Mosaddeq, primer ministro constitucionalista, nacionalizó la Anglo-Iranian Oil Company. La AIOC (después BP) venía pagando a Irán un que era una fracción de sus beneficios y se había negado a que se auditaran sus libros. Gran Bretaña organizó un embargo mundial del petróleo iraní y pidió ayuda a Washington. Bajo Eisenhower, la CIA y el MI6 ejecutaron la Operación : multitudes pagadas, oficiales sobornados, una prensa comprada y un golpe en agosto de 1953 que instaló al sah como monarca absoluto. La CIA reconoció formalmente su papel en documentos desclasificados en 2013.3
Guatemala, 1954
Jacobo Árbenz, elegido en 1950, promulgó el Decreto 900: expropiación con indemnización de las tierras no cultivadas de las grandes fincas. El mayor terrateniente era la United Fruit Company, que poseía enormes reservas que no cultivaba. Se ofreció una indemnización por el valor que la propia United Fruit había declarado a efectos fiscales, valor que la empresa consideró inaceptablemente bajo, tras haberlo infradeclarado durante años.
El bufete de la United Fruit era Sullivan & Cromwell. John Foster Dulles, secretario de Estado de EE. UU., había sido su socio principal. Allen Dulles, director de la CIA, también había sido socio y había formado parte del consejo de la United Fruit. En 1954 la CIA ejecutó la Operación (una emisora rebelde falsa, un puñado de aviones y un farol) y Árbenz dimitió. Lo que siguió fueron cuatro décadas de gobierno militar y una guerra civil en la que la propia comisión de la verdad guatemalteca, respaldada por la ONU, halló al Estado responsable del 93 por ciento de las violaciones documentadas y concluyó que se habían cometido actos de genocidio contra comunidades mayas.4
Congo, 1960–61
Patrice Lumumba fue primer ministro del Congo recién independizado en junio de 1960, un país cuya riqueza mineral había producido el Estado Libre del Congo del capítulo 10 y el uranio de la bomba de Hiroshima. En pocas semanas, Katanga, rica en minerales, se separó con respaldo empresarial y militar belga. Lumumba apeló a la ONU y después a la Unión Soviética; esa apelación fue su final. Fue depuesto, entregado a sus enemigos en Katanga y asesinado en enero de 1961 en presencia de oficiales belgas.
El Comité Church del Senado estadounidense concluyó en 1975 que la CIA había conspirado para asesinarlo, con un kit de veneno enviado, y que el complot había sido autorizado a alto nivel. Una comisión parlamentaria belga concluyó en 2001 que Bélgica tenía responsabilidad moral. Mobutu gobernó treinta y dos años, y las concesiones mineras continuaron.5
La lista continúa: Brasil en 1964, Indonesia en 1965 (una matanza de entre medio millón y un millón de personas, con la embajada estadounidense suministrando nombres), Chile en 1973, y los asesinatos de Amílcar Cabral en 1973 y de Thomas Sankara en 1987. El patrón no es que todos los casos fueran idénticos ni que Estados Unidos causara todo. Es que la política concreta que desencadenaba la intervención era, una y otra vez, un intento de controlar los recursos propios.
Tercera parte: por qué tuvo que cambiar el vocabulario
Este es el argumento que esta crónica considera la clave de todo el periodo de posguerra, y está bien documentado.
Antes de 1945, la jerarquía racial podía enunciarse abiertamente: estaba en el Pacto de la Sociedad de Naciones (capítulo 14), en las leyes de inmigración, en los manuales de administración colonial. Después de 1945 ya no pudo, por tres razones: los nazis habían desacreditado el vocabulario; las poblaciones colonizadas se organizaban y acababan de ser armadas y entrenadas para una guerra mundial; y ahora había una oferta rival.
Este último punto es el decisivo. La Unión Soviética y la revolución china se presentaban ante el mundo colonizado como antiimperiales, y lo respaldaban con formación, armas y becas. Se piense lo que se piense de lo que hicieron en casa (y esta crónica no defiende ni el gulag, ni las hambrunas, ni la Revolución Cultural), la oferta era real, y obligó a Occidente a competir en un terreno en el que nunca había tenido que competir.
La prueba más clara es doméstica. El trabajo de Mary Dudziak en los archivos del Departamento de Estado muestra que la segregación estadounidense se había convertido en un pasivo de política exterior de primer orden: los medios soviéticos publicitaban cada linchamiento, y a diplomáticos de Estados africanos recién independizados se les negaba el servicio en la carretera hacia Washington. El escrito de amicus curiae del Departamento de Justicia en Brown contra el Consejo de Educación (1952) lo argumentaba explícitamente: que la discriminación racial daba munición a los molinos de la propaganda comunista y dañaba el prestigio estadounidense en el extranjero.6
No se afirma con esto que el movimiento por los derechos civiles fuera un producto de la Guerra Fría; lo ganó gente que marchó, se organizó y fue apaleada y asesinada por ello. Se afirma algo sobre por qué el gobierno federal se movió al fin: porque la competencia hizo que la supremacía blanca declarada resultara cara. Retire la competencia y la restricción se afloja, que es la historia del capítulo 18.
El instrumento de la deuda
Los golpes son llamativos. El mecanismo duradero fue financiero.
Cuando los precios de las materias primas se hundieron y los tipos de interés estadounidenses se llevaron a máximos históricos a comienzos de los años ochenta, los países endeudados de África y América Latina no pudieron atender los préstamos contratados en los setenta. El FMI y el Banco Mundial ofrecieron reprogramaciones con condiciones: devaluar, recortar el gasto público, privatizar, retirar aranceles y subvenciones, abrir la cuenta de capital y exportar más de lo que ya se exporta.
El resultado en el África subsahariana y en buena parte de América Latina fue la «década perdida»: copagos introducidos en sanidad y escolarización, empleo público recortado, industria expuesta a una competencia contra la que no tenía nada que hacer y, en el núcleo estructural, países encerrados en la exportación de materias primas, que es exactamente la posición de la que todos los países desarrollados habían usado la protección para escapar.7 Entretanto, los países que sí se industrializaron en ese periodo (Corea del Sur, Taiwán y después China) lo hicieron ignorando casi todos esos consejos: crédito dirigido, industrias nacientes protegidas, controles de capital, disciplina exportadora dirigida por el Estado.
Tres matices honestos. Uno: los gobiernos poscoloniales cometieron errores propios reales: monedas sobrevaloradas, empresas estatales improductivas, captura por partido único y, en varios casos, cleptocracia lisa y llana. Culpar de todo al exterior es a la vez falso e incapacitante. Dos: la alternativa soviética no era benigna; quienes la vivieron en Asia Central, en Ucrania o en la pesadilla vecina de Camboya tienen derecho a decirlo. Tres: la apertura comercial no siempre es una trampa: el crecimiento impulsado por la exportación sacó de la pobreza a cientos de millones de personas en Asia oriental.
La afirmación que sobrevive a los tres matices es más estrecha y más firme: las reglas se escribieron de forma asimétrica y se hicieron cumplir de forma asimétrica. Cuando un país pobre protegía una industria, eso era distorsión; cuando un país rico protegía la agricultura, eso era política. Y cuando la persuasión fallaba, quedaba disponible el golpe de Estado. El trabajo cuantitativo más reciente sobre el intercambio desigual (que mide los recursos, el trabajo y la energía incorporada que fluyen del Sur al Norte por encima de lo que se paga por ellos) cifra la transferencia anual en billones de dólares; la metodología se discute y la dirección no.8
Hacia delante
Una vez que la Unión Soviética se hundió, desapareció la presión competitiva que había forzado las concesiones de los años cincuenta y sesenta. Qué sustituyó al anticomunismo como relato organizador de la derecha estadounidense, y qué le hizo a la política interior, es el capítulo 17.
Notas
- Ha-Joon Chang, Kicking Away the Ladder: Development Strategy in Historical Perspective (Londres: Anthem, 2002); la expresión es de Friedrich List, en Das nationale System der politischen Ökonomie (1841). ↩
- Dadabhai Naoroji, Poverty and Un-British Rule in India (Londres, 1901); Paul Bairoch, «International Industrialization Levels from 1750 to 1980», Journal of European Economic History 11 (1982), pp. 269–333, para las estimaciones de cuota manufacturera; las estimaciones mucho mayores del drenaje de Utsa Patnaik, en Shubhra Chakrabarti y Utsa Patnaik (eds.), Agrarian and Other Histories (Nueva Delhi: Tulika, 2018), están discutidas y deben leerse junto a las críticas de Tirthankar Roy. Sobre 1943, Madhusree Mukerjee, Churchill's Secret War (Nueva York: Basic Books, 2010). ↩
- Ervand Abrahamian, The Coup: 1953, the CIA, and the Roots of Modern U.S.-Iranian Relations (Nueva York: New Press, 2013); la historia interna de la CIA por Donald Wilber, publicada en forma censurada, y la publicación de 2013 del National Security Archive. ↩
- Piero Gleijeses, Shattered Hope: The Guatemalan Revolution and the United States, 1944–1954 (Princeton: Princeton University Press, 1991); Stephen Schlesinger y Stephen Kinzer, Bitter Fruit (Cambridge, MA: Harvard University Press, 1982); Comisión para el Esclarecimiento Histórico, Guatemala: Memoria del Silencio (1999). ↩
- Comité Selecto del Senado de EE. UU. para el Estudio de las Operaciones Gubernamentales, Alleged Assassination Plots Involving Foreign Leaders (1975); Ludo De Witte, The Assassination of Lumumba (Londres: Verso, 2001); Cámara de Representantes de Bélgica, informe de la comisión Lumumba (2001). ↩
- Mary L. Dudziak, Cold War Civil Rights: Race and the Image of American Democracy (Princeton: Princeton University Press, 2000); escrito de amicus curiae de Estados Unidos, Brown v. Board of Education (diciembre de 1952). Véase también Penny M. Von Eschen, Race Against Empire (Ithaca: Cornell, 1997). ↩
- Giovanni Andrea Cornia, Richard Jolly y Frances Stewart (eds.), Adjustment with a Human Face (Oxford: Clarendon para Unicef, 1987); Thandika Mkandawire y Charles Soludo, Our Continent, Our Future (Trenton: Africa World Press, 1999). ↩
- Jason Hickel, Christian Dorninger, Hanspeter Wieland e Intan Suwandi, «Imperialist appropriation in the world economy», Global Environmental Change 73 (2022), 102467. ↩
Quiénes intervinieron
- Figuras
Mohammad Mosaddegh
Iranian oil, audited
A constitutionalist who nationalised a company that had been paying Iran a royalty which was a fraction of its profits and had refused to let anyone see its books. Britain organised a global embargo and asked Washington for help; the CIA and MI6 supplied paid crowds, bribed officers and a bought press. He spent the rest of his life under house arrest. The revolution of 1979 is unintelligible without 1953.
Abrahamian, The Coup (2013)
- Figuras
Jacobo Árbenz
Decree 900
His land reform expropriated uncultivated land on large estates, with compensation, a policy milder than the land reforms the United States had itself imposed on Japan and Taiwan, where it was considered anti-communist good practice. Compensation was offered at the value United Fruit had declared for tax purposes. Having understated it for years, the company found the figure unacceptable.
Gleijeses, Shattered Hope (1991)
- Figuras
Patrice Lumumba
The minerals, for the Congo
Prime minister for eleven weeks of a country whose mineral wealth had produced the Congo Free State and the uranium for the Hiroshima bomb. His independence-day speech, delivered in front of the Belgian king, described colonial rule in the terms of those who had lived under it, and was widely read as the moment he became unacceptable. He was deposed, handed to his enemies in Katanga, and murdered in the presence of Belgian officers.
De Witte, The Assassination of Lumumba (2001)
- Figuras
John Foster Dulles
The client, and the state
Before running American foreign policy he was the senior partner of Sullivan & Cromwell, the law firm that acted for the United Fruit Company. In 1954 the government he served overthrew a president whose offence was expropriating that company’s uncultivated land with compensation. The conflict of interest was not concealed; it was simply not treated as one.
- Figuras
Allen Dulles
The operation
A partner at the same firm, and a former member of United Fruit’s board. Under the two brothers the agency ran TPAJAX in Tehran and PBSUCCESS in Guatemala within a year of each other, the second requiring a fake rebel radio station, a handful of aircraft, and a bluff. What followed in Guatemala was four decades of military rule and a genocide against Maya communities documented by the country’s own truth commission.
- Facciones
The United Fruit Company
The reserve it did not farm
It held vast Guatemalan reserves it did not cultivate, and it had understated their value for tax for years, which is why compensation at its own declared valuation was intolerable. Its law firm supplied the Secretary of State and the Director of Central Intelligence. It is the clearest single illustration of the chapter’s claim: the specific policy that triggered intervention was, again and again, an attempt to control domestic resources.
Schlesinger & Kinzer, Bitter Fruit (1982)
- Figuras
Ha-Joon Chang
The tariff schedules
His case is made from the historical record rather than from theory: Britain banned Indian cotton to protect an infant industry and discovered free trade only once Lancashire could win; the United States ran tariffs of 35 to 50 per cent through the century in which it industrialised. The phrase for the manoeuvre is Friedrich List’s, from 1841: kicking away the ladder.
Chang, Kicking Away the Ladder (2002)
- Figuras
Mary L. Dudziak
Segregation as a foreign policy liability
Working in the State Department archives, she showed that American segregation had become a first-order diplomatic problem: Soviet outlets publicised every lynching, and diplomats from newly independent African states were refused service on the road to Washington. The Justice Department’s 1952 brief in Brown argued the point outright. The competition made overt white supremacy expensive, and when the competition ended, the constraint relaxed.
Dudziak, Cold War Civil Rights (2000)